Nov 27. 2009
En el marco del proceso de
internacionalización de la economía nacional, con el completo impulso y compromiso del actual gobierno, que se ha propuesto suscribir 9 tratados de
libre comercio con 45 países. Dedicare las siguientes líneas a ilustrar y condensar los puntos más destacables del TLC Colombia – Canadá; en función de las oportunidades y posibles beneficios.
El tratado fue suscrito el 21 de
noviembre de 2008 con lo que se consolida una iniciativa de mayor integración comercial alcanzada tras cinco rondas de negociación que
se llevaron a cabo desde julio de 2007; (esta pendiente la ratificación del parlamento Canadiense). El tratado tiene como objetivo crear un
espacio libre de restricciones en busca del crecimiento y el desarrollo económico continuo de los países . No solamente contempla la liberalización del comercio de bienes, incluye compromisos
sobre el comercio de servicios, tránsito de personas, normalización técnica, compras del estado, inversiones y cooperación ambiental y laboral.
Los beneficios del tratado son
múltiples, Colombia podrá acceder con preferencias arancelarias a un mercado que importa el 4,5% del total mundial, y que se posiciona como el quinto país en el mundo por su volumen de comercio.
A esto se suma que Canadá es una de las 10 principales fuentes de Inversión Extranjera Directa (IED) en el mundo, lo que como sabemos es punta de lanza de la estratégica económica del actual gobierno.
Este TLC que permite a Colombia
acceso preferencial al 90% del universo arancelario del ámbito agrícola, y además, el 97% de los bienes industriales ingresará, de forma
inmediata, tan pronto entre en vigor el TLC.
El impacto macroeconómico del TLC con Canadá, según el ministro Plata, esta calculado para generar un aumento en el PIB colombiano en 0,06% y las exportaciones en 0,21% y las importaciones en 0,08%. Si bien no son cifras dramáticas, si
pueden llegar a verse aumento considerables en las ventas de alguna compañías. Lo anterior genera la necesidad (ya reconocida por el ministro
Plata) de coordinar apoyos sustanciales a las Pymes, y a los planes exportadores de productos no tradicionales de modo que se maximicen los beneficios obtenidos en las negociaciones del
tratado.
Las relaciones comerciales
bilaterales en los últimos años están determinadas por una progresiva reducción de la representación de las exportaciones a Canadá en el total de las exportaciones nacionales así, 2005, 1,2%;
2006, 1,1% ; 2006, 0,9%; aunque al mismo tiempo el total en dólares de estas exportaciones pasaron de 176 millones en 2005 a 266,2 millones en 2007.
Lo anterior nos deja con una balanza
comercial deficitaria que para agosto de 2008 ascendía 289,3 millones de dólares.
Estos datos son sustento más que
suficiente para validar el TLC con Canadá. Según el ministro Luis Guillermo Plata, los sectores con impactos positivos en sus exportaciones son el del azúcar, arroz, productos procesados,
textiles, cereales, aceites y grasas vegetales y vestidos y confecciones, entre otros.
En el mismo sentido Proexport en sus estudios sectoriales ha proyectado a los: Dulces (duro y blando), Aceite de Palma y sus derivados, Nueces, Bebidas no
alcohólicas, Alimentos procesados, Frutas tropicales, Especias, Uniformes (Corporativos y Escolares), Ropa deportiva, Ropa interior,
Prendas de control (fajas postoperatorias), Productos de tallas grandes.
Otra voz autorizada, el exministro de
Agricultura y Desarrollo Rural, Andrés Felipe Arias, declaró que el acuerdo permitirá el libre ingreso de azúcar crudo y refinado al mercado canadiense. También de flores, biocombustibles, frutas
y hortalizas y productos forestales, en cuanto a la carne de cerdo, se logra una protección arancelaria de 13 años, lo que protege a los nacionales.
Es claro que este tipo de TLC
impulsan la IED productiva, y esto ha de verse reflejado en la creación de empleo, de igual manera ocurre con la apertura de mercado, que en este caso se ha enfocado a las PYMES, es así
como se acordó desarrollar 9 proyectos de cooperación en aéreas como inteligencia empresarial y cumplimiento de estándares.
Con la información presentada hasta
el momento es posible observar que el TLC con Canadá, tiene como papel fundamental el auxilio a sectores de nuestra producción altamente golpeados por las situaciones comerciales internacionales
como el caso de los textiles y por otro lado las diferentes opciones de productos agrícolas y agroindustriales, abren una baraja de posibilidades laborales para la base de la pirámide
socio-económica, lo que resultaría sumamente provechoso para la economía nacional , ya que, en conjunto el aprovechamiento de las posibilidades que este TLC trae, permitiría: que los productores
de diferentes sectores alcancen economías de escala mediante la exportación a nuevos mercados, el abaratamiento de procesos industriales vía importación de equipos, ganaremos puntos en la
calificación de competitividad, estaremos encontrando mercado para productos como la carne de res, eludiendo los problemas políticos de los mercados naturales. Iván Amaya, presidente de la
Asociación Colombiana de Productores Textiles, aseguró que desde enero de 2008 a la fecha en los sectores de textiles y de confección se perdieron unos 26.500 empleos, y observado
las complicaciones con Venezuela, el sector tiene grandes esperanzas en los beneficios que tendría el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Canadá.
Potencializaremos las exportaciones
no tradicionales, con lo que estos sectores podrán crecer en producción y atacar nuevos mercados. Es allí donde radica la utilidad del TLC, puesto que sectores como el comercio de flores frescas, por ejemplo, recibe un espaldarazo de solidez lo que deja
unas buenas perspectivas a futuro.
Con todo lo comentado, es claro que
nuestro agro tienen grandes opciones en el marco de este TLC, y la labor de aprovechamiento de tales opciones deber ser una tarea juiciosa de planeamiento estratégico en temas tan delicados como
biocombustibles, frutas y hortalizas y productos forestales; de modo que las estrategias comerciales permitan que la inversión en estos sectores dinamice la economía, insertando mas población a
la actividad laboral, reduciendo el índice de desempleo y pobreza, lo que jalonara el consumo, al tiempo que permite a las compañías alcanzar economías de escala, que revestirán a ciertos
sectores con ventajas competitivas, para luego ingresar a nuevos mercados; es claro que los impactos macroeconómicos en PIB de este tratado son limitados, pero las oportunidades comerciales son
grandes, y es menester de las instituciones de fomento, y de la empresa privada convertirlas oportunidades en verdaderos beneficios.
Esta puede ser la parte inicial de la
creación de cadenas productivas y clusters en producción agrícola, que si bien requiere aprendizaje e inversión, ya con el TLC aprobado cuenta con un respaldo jurídico suficiente.
Así pues al margen de lo comentarios
de algunos detractores, el TLC Colombia-Canadá, es un paquete de opciones de negocio que pueden ser la salida a muchos de las complicaciones comerciales de hoy en la nación.
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